reseña Histórica
La historia de la Cooperativa Agraria El Quinacho se remonta a la década de 1970, en el Anexo de Sivia, entonces perteneciente al pago de Compañía Baja, en la provincia de Huanta, región Ayacucho. En aquellos años, los agricultores de la zona de Acón decidieron organizarse con la visión de mejorar las condiciones de comercialización de sus productos agrícolas y fortalecer su desarrollo económico y social.
En busca de apoyo, recurrieron a la Iglesia y al Padre Carlos Cantella Salaverry, quien se encontraba oficiando una misa en Compañía Baja. Ese mismo día, con el impulso de la fe y el espíritu solidario de los productores, se empadronaron y asociaron los primeros 25 agricultores de café. El Padre Cantella bendijo la iniciativa y bautizó la organización con el nombre de “Virgen de Fátima”, marcando así el nacimiento de una cooperativa que con el tiempo se convertiría en una de las más emblemáticas en esta parte del país.
Con el paso de los años, la cooperativa fue creciendo y sumando nuevos socios de las regiones de Ayacucho, Cusco y Junín, llegando a reunir a más de tres mil productores. Gracias a su organización y esfuerzo, lograron acopiar y comercializar más de cincuenta mil quintales de café, además de plátano y otros cultivos agrícolas en importantes volúmenes.
El nombre “El Quinacho”, que más adelante adoptó la cooperativa, tiene una historia profundamente simbólica. Durante la construcción del primer local mercantil y almacén —levantado con materiales de la zona en un terreno donado por el Padre Cantella—, los agricultores cortaban un tronco para utilizarlo como columna. De aquel tronco brotó una chispa, lo que llamó la atención del Padre. Al preguntar de qué árbol se trataba, los agricultores respondieron que era el Quinacho, considerado el árbol más fuerte y resistente. Inspirado en esa fortaleza natural, el Padre decidió que la cooperativa llevaría ese nombre, como símbolo de resistencia, firmeza y esperanza.
Sin embargo, la historia de El Quinacho también vivió momentos difíciles. Durante la década de 1980, en el contexto del terrorismo, las fuerzas armadas ocuparon el local de la cooperativa durante cerca de diez años, periodo en el cual la organización suspendió sus actividades. Esta etapa de violencia sociopolítica marcó profundamente a la población, dejando heridas difíciles de sanar. Muchos socios y socias perdieron la vida, mientras que otros se vieron obligados a abandonar sus comunidades en busca de paz y seguridad.
A pesar de ello, El Quinacho supo resistir y renacer con más fuerza. Hoy, la Cooperativa Agraria El Quinacho LTDA N.° 078 se dedica principalmente a la producción y exportación de cacao de alta calidad, reconocido a nivel nacional e internacional por su sabor excepcional y su origen sostenible. Actualmente, la cooperativa está conformada por 216 socios activos —143 hombres y 73 mujeres—, quienes con esfuerzo, dedicación y trabajo cooperativo impulsan el crecimiento institucional y el bienestar de sus familias.
El Quinacho cuenta con 17 comités sectoriales distribuidos a lo largo del majestuoso Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), que abarcan tres regiones del país:
AYACUCHO
- Sivia (Chuvivana, Torrerumi, Triboline Alta, Ramadilla, Monterrico, Guayaquil, Sanamarca, San Gerardo y Rosario Acón)
- Llochegua
- Canayre (Villa Virgen)
CUSCO
- Pichari (Shankirwato, Nogalpampa y Paraíso)
JUNÍN
- Vizcatán del Ene (Florida)
Misión
Integrar a productores, organizarlos y articularlos en la comercialización de los productos de cacao y café, brindando servicios de asistencia técnica a fin de mejorar sus ingresos y condiciones de vida de nuestros socios
Visión
Los socios de la cooperativa Agraria El Quinacho LTDA N° 078, son líderes en productividad y calidad de café y cacao en el mercado internacional
OBJETIVOS
Mejorar la funcionalidad, aplicando las políticas de trabajo durante el desarrollo de las actividades de la institución para obtener resultados esperados en cada unidad orgánica de la Cooperativa, normando la estructura representativa y operativa de la misma.